Quizás siempre pensaste que esa persona era la indicada, mirás hacia atrás y sólo reparas en las cosas buenas. Pero la próxima vez que eches un vistazo, deberías revisarlo bien.
¿Por qué me preguntás? Simplemente porque la persona indicada es aquella que te hace bien, que te quiere sin importar cuánto, que te incluye en su vida, y sobre todo dentro de sus problemas, en las buenas y malas. La que disfruta de tu sonrisa, pero aún más de tus lágrimas, porque es quien puede sanarte de ellas. Esa persona es quien nunca quiere hacerte hace mal. Por eso te digo que no esa, no es la persona indicada, nunca le interesó sacrificar ni un instante de su agitada vida por vos, ni hablar de jugarse.
Es hora de seguir con tu vida, date cuenta, mirá de una vez por todas para delante, el mundo no está para como creés, nada espera, la espera acabó.
Sé feliz con lo que sos, con lo que tenés, aprovechá todo con todo tu ser, sentite plena, disfrutá, odiá, amá, pero sin olvidar que sos única, y que él, no es bueno para vos, y solo está empecinado en hacerte daño, de lo contrario hoy, no estarías acá escribiendo.