domingo, 11 de abril de 2010


Dicen que el tiempo cura las heridas. Siento pasar los días, sin que nada cambie. La incesante necesidad de quererte, de sentirte "cerca", me carcome constantemente la cabeza, el escuchar tu voz aunque sea otra vez, esa que nunca voy a poder olvidar, tus besos, únicos, entre tantos.
A esta cruel tortura ya no le basta el día, ahora también se apropia de mi en las noches, haciéndome dar infinitas vueltas entre pensamientos y sollozos; recuerdos que en el momento en donde logro conciliar el sueño, también te encuentro en ellos. ¿Cómo puede ser que aún no consiga odiarte y arrancarte de mi, de mi vida?
Sigo peleando contra todo lo que despertaste en mi, pero a pesar de los días, semanas, meses, nada cambia.

Juliett A.