Juliett A.
viernes, 5 de febrero de 2010
Excusando horas de estudio con pensamientos, recordando tiempos dorados y felices donde todo era un plan, un "todo llega", hoy me encuentro sobrepasada por ese futuro que veía muy lejano, ese que tantas veces imaginé y soñé. Nada sucedió como supuse en tantas ocasiones: en ningún momento se paró el mundo-quizás por el alcohol en sangre que no me dejó notarlo- la cuestión es que ni siquiera fue tierno. Creí en todos esos versos baratos, quienes me convencieron y condujeron a aquel esperado encuentro. Tantas horas invertidas en charlas sin sentido, en risas, llantos, alegrías y tristezas, todo fue una vana excusa para sacarme lo que quería, ver el brillo que desprendían mis ojos al verlo, y luego huir como de costumbre, sin que en su diccionario figuren las palabras remordimiento, culpa y coraje. Le regalé mi beso mejor, pero él sólo quería jugar, y yo fui la que perdió.