Siempre que llega esta altura en el año, uno inconscientemente comienza a hacer balances de todo tipo, en especial sobre lo sentimental; por eso en lo que a mí respecta puedo decir muchas cosas sobre este veloz año que a más de uno sorprendió con los grandes cambios que generó.
Empecé la facultad, estudiando lo que me gusta, aunque más de una vez tuve ganas de dejar todo. Conocí muchas nuevas personas, de las cuales algunas hoy, son muy buenos amigos. A otras ya las conocía pero no tanto, y aprendí a quererlas y a sentirlas como indispensables en mi vida, y a otras que sentía como completamente necesarias ya no lo son.
En este 2009 creo que me enamoré, si puede llamarse de alguna manera, esa sería la más adecuada. Esa persona nunca supo hasta qué punto llegaba mi afecto debido a que nunca se lo dije, pero muchas veces creo debió haberlo notado no solo por mis palabras, sino por mis acciones y/o gestos. Esto no venía al caso, pero bueno, las acotaciones siempre existen. En lo que incumbe a mi balance, ese enamoramiento se llevó gran parte de mi tiempo, y generó más lágrimas que sonrisas ya que nunca concluyó en nada, y terminamos siendo dos desconocidos que compartieron sólo una vez un momento único y luego algunas charlas que no condujeron a ningún lado, no para mí, sino para la otra parte.
En estos casi 365 días transcurridos seguí siendo la ingenua chica romántica y sensible que espera que algo de una vez por todas cambie, que se cumplan sus sueños y deseos más profundos. Que todo eso utópico que siempre quiso y que ahora tanto odia por nunca concretarse se realice, aunque sea una vez.
Existieron peleas, reconciliaciones, distanciamientos, salidas, fiestas, juntadas, reuniones, pero lo que hoy puedo rescatar de este año es a mis amigos, que siempre estuvieron, en las buenas, para festejar cualquiera sea el motivo, y en las malas, ya sea para prestarme su hombro, aconsejarme, o sólo escucharme.
Sólo me queda desear para el 2010 que sea mejor que el año que está por terminar, que las vacaciones que planeo con mis amigas, sean geniales, y aunque me mienta a mi misma y lo niegue muero por saber qué pasaría si me cruzo a alguien. Pero con los pies sobre la tierra, soy consciente de que eso no va a pasar.
Así que sólo me queda agradecer a todas aquellas personas con quienes compartí este año de cambios que tan rápido pasó.
Juliett A.