Utopía.-
Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. Entonces uno se pregunta ¿Para qué sirve la utopía si siempre se aleja? Para eso sirve: para caminar.