Corres con la mirada perdida en un horizonte que poco a poco va perdiendo valor para vos. Te sentís tan insignificante frente a él, que tus latidos son cada vez más ligeros, casi al ritmo de los pies.
No hay tiempo que perder, lo sabés, pero tu cuerpo vive exhausto y la voluntad ya no es suficiente.
¿Qué pesa más? ¿Las ganas de paralizarte frente a este huracán insoportable o seguir aniquilándote por ganar la carrera?
No hay tiempo que perder, lo sabés, pero tu cuerpo vive exhausto y la voluntad ya no es suficiente.
¿Qué pesa más? ¿Las ganas de paralizarte frente a este huracán insoportable o seguir aniquilándote por ganar la carrera?
Una decisión tan difícil como la vida misma